La muestra, compuesta por la obra de Francisco Rodríguez, José Lerna y Ángel Otero, podrá visitarse a partir del 5 de mayo a las 18.00 horas hasta el 29 de julio

Fundación MAPFRE Guanarteme daba la bienvenida esta mañana en su sala Institucional en Las Palmas de Gran Canaria a la exposición «La buena pintura», de Galería Leyendecker. Una muestra, compuesta por 19 obras de Francisco Rodríguez, José Lerna y Ángel Otero, tres artistas con tres ideas diferentes sobre el concepto de pintura reunidos en una exhibición caracterizada por la innovación, la inspiración, la sátira y los recuerdos, que se podrá disfrutar hasta el 29 de julio en la Sala Institucional de la Fundación, ubicada en la calle Juan de Quesada de Las Palmas de Gran Canaria.

Representantes de Fundación MAPFRE Guanarteme y Galería Leyendecker, entidades organizadoras de la muestra, durante la rueda de prensa a medios.

A través de los diferentes conceptos de pintura nace esta exposición que presenta la Galería Leyendecker, una muestra que no solo acoge a tres grandes artistas de reconocimiento internacional con una gran trayectoria sino que además en sus producciones artísticas convergen referencias e inspiraciones desde las esculturas grecorromanas, pintores prerrafaelitas y Toulouse-Lautrec apreciables en la obra de Francisco Rodríguez, pasando por Jackson Pollock, principal figura para Ángel Otero o los empastes de pintura tan característicos de José Lerma que recuerdan a Vincent van Gogh.

La obra de Francisco Rodríguez nos transporta a una atmósfera dominada por el misterio, a espacios llenos de interrogantes y narraciones fortuitas, pero al mismo tiempo, también por narraciones complejas que se mueven entre su imaginación y la literatura. El arte japonés es un elemento determinante en su producción artística visible en los colores sólidos y líneas definidas que enmarcan sus composiciones, un arte que también fue de gran inspiración para muchos artistas postimpresionistas. Rodríguez, a través de su obra, se deshace de los límites del realismo para obtener piezas que nos permiten formar parte de sus reflexiones internas.

Por otro lado, el artista José Lerma, nacido en Sevilla, pero establecido en América, nos lleva a una pintura caracterizada por producir un colapso entre lo personal y el arte histórico en un marco único. Se sirve de la reinterpretación de cuadros clásicos, aunque sin caer en la repetición excesiva. A través de su obra, marcada por la sátira y rebeldía, vemos como Lerma intenta cambiar el diálogo con el público y al mismo tiempo transformar la perspectiva.

En cambio, Ángel Otero, gran artista reconocido por sus innovaciones en la pintura y en el concepto mismo de lo que significa pintar, se caracteriza por una producción totalmente innovadora y alejada de los marcos tradicionales cercana a la abstracción. Para realizar su obra manipula y transforma el lienzo a razón de su discurso, que a veces lo emplea como método para enfrentar recuerdos personales. A través de la pintura y el ensamblaje nos traslada hacia sus reflexiones más profundas.

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